Por tener quizás de nuevo un "Spanish F1", ojala.


“Carta de navidad para Amancio Ortega”



Ahora que la FIA ha convocado un proceso de selección para la incorporación de la duodécima escudería de parrilla de nuevo, lugar dejado en su momento, finales año 2012, de manera abrupta, con formas “airadas“, por el equipo español HRT F1 en manos, mejor manazas, de Thesan SIN Capital, pues carecían no solo de el, sino de las más mínima idea de lo que era un coche, siquiera un Seat 600 o un 1500, y que el plazo termina el próximo 10 de Febrero del 2014, trataré de exponer mi opinión sobre esta competición de bólidos a nivel global, mundial y planetario.

¿Utopía o futurible realidad?

Y es que nada mejor que la Fórmula 1, nada más impactante que la máxima especialidad del automovilismo, nada más glamuroso que estos rápidos y ruidosos monoplazas para apuntalar la “imagen” y con letras mayúsculas, de una marca como ZARA, que ya está presente a nivel mundial, nada, con seguridad plena, con una convicción manifiesta, con certidumbre y firmeza. 

Y nada como ver rodar un equipo español patrocinado por una gran marca española, en circuitos míticos como Mónaco, Monza o Suzuka y otros de más reciente construcción en países de enorme potencial comercial como Abu Dhabi, Bahréin o Singapur, para cerrar los situados en grandes potencias industriales como Brasil, Austin en EE.UU, Silverstone en Reino Unido o Alemania, sin olvidar claro está al Gran Premio de España en el Circuito de Cataluña, trazados con más de 100.000 espectadores en directo, solo el día de la carrera y más de 500-600 millones por televisión como mínimo, nada.

Mónaco, el circuito de F1 está ahí. Foto; jotdown

Y por similitudes, que mejor para hacerla histórica, que lo sucedido hace algo más de un par de décadas, con una firma italiana “de corte” casi familiar en sus inicios, hasta entonces semidesconocida llamada Benetton, que dio un enorme salto tras entrar en el mundo de las cuatro ruedas gruesas, a través de su equipo Benetton Fórmula Ltd. manteniéndose en la parrilla entre los años 1986 y 2001, 260 grandes premios disputados, 27 victorias y dos campeonatos del mundo de pilotos, años 1994-1995 y uno de constructores, 1995, entre los muchos resultados a destacar.
Benetton B188. Foto; artandrevs
Nada mejor para transmitir la idea de innovación, de desarrollo, de I + D, de liderazgo, que crear un “team”, un equipo de Fórmula 1 y una marca a asociar con él y viceversa, de algo que hará historia, que perdurará en el tiempo, en la memoria de millones de aficionados e incluso los que no lo eran entonces, algo imborrable en la hemerotecas. Y puede serlo, es posible, pues esta obtenido y ganado “a pulso”, a golpe de acelerador, a tope de revoluciones y no solo de motor, de una velocidad de vértigo, al igual que se mueve el dinero en la economía de hoy. 

¿Acaso una simple bebida energética envasada en una lata de aluminio, es mas glamurosa o molona, que una marca de ropa que es referente a nivel mundial, en diseño, en creatividad, en nuevas técnicas de marketing, con miles de tiendas en varias/os decenas de países? ¿Cuánto empleo puede generar alguien que envasa “botes energéticos”, con respecto a una marca de moda a nivel planetario, mundial, que da “impronta” y sello a una manera de vestir, en el vestir, de mostrarse al resto, de expresar un estilo, una manera de afrontar el mundo, al mundo?

Lois-Minardi. Adrián Campos, 1987. Foto; motorpasion

Al referirnos a la Fórmula 1, y a diferencia del deporte rey que es el futbol con decenas de partidos cada semana, o el baloncesto, en esta especialidad del motor solo se celebra una carrera cada dos semanas, 19 o 20 grandes premios alrededor del planeta, en cinco continentes, con un máximo de 11 o 12 equipos de todo el mundo. Y es entonces cuando los espectadores se vuelcan en exclusividad en este evento claro está. Si las grandes marcas siempre están presentes en la categoría reina es por la sencilla razón, de que el impacto publicitario es enormemente mayor, amplificado en extremo, comparado con otros deportes.

Aquí no existen rivalidades regionales, de escudos o colores de camiseta, entre unas ciudades y otras, tampoco entre los distintos países que están representados en la parrilla, pues dentro de esta existe un conglomerado de nacionalidades en torno a una escudería, que pretende simple y llanamente ser la más veloz, estar en cabeza, vencer y con ello, acumular puntos y muchos minutos ya sean sobre el asfalto de las pistas del campeonato mundial, que solo hay uno y por tanto no tiene competencia posible, o en decenas de eventos publicitarios donde acuden miles de personas.

“Our team – Hispania F1”. Karun 2010. Valencia

Desde marcas de neumáticos, tabacaleras, grupos de alimentación, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, cosmética, fabricantes de relojes, hasta grandes compañías de seguros, telecomunicaciones, pasando por otros sectores tales como la moda en sus distintas vertientes, aerolíneas, paquetería, ordenadores, teléfonos móviles, electrónica, videojuegos, petroleras, marcas de automóviles, y los mayores grupos financieros del mundo.

Así tenemos que el patrocinio del Banco Santander, estimado dicen en unos 60 millones de euros al año y decir que, el grupo BSCH como otros patrocinadores no hacen público cuanto invierten en las distintas escuderías, retorna según algunos analistas especializados, una tasa sobre la inversión de alrededor de 250 millones de euros/año en impacto publicitario, lo que quiere decir que, de cada euro invertido, recupera cuatro. 

Ferrari, B. Santander y Mónaco.

Y esta “recuperación” llega encauzada y canalizada en inversión de imagen, sumada a productos tangibles, ya sea un determinado depósito bancario, cuentas corrientes customizadas a deseo del cliente, una tarjeta de crédito exclusiva con prestaciones de alta gama que incluyen desde compra de entradas para la F1 en concreto, reserva de vuelos u hoteles, asistencia en carretera para el/los vehículos del titular, seguro de viaje, etc. Todo ello reforzado con descuentos específicos.

Y qué decir mirando a la frontera con EE.EE, del empresario mejicano Carlos Slim con sus empresas, ya sea en el campo petrolífero, Telmex, de telecomunicaciones, Telcel, o medios informativos Claro, situados como esponsor principal y destacado en el equipo Sauber, que por cierto ha llevado con ello a dos pilotos de su país, Sergio Pérez y Esteban Gutiérrez, a la fórmula 1 en un escaso periodo de tiempo.

Entonces ¿debemos creer o pensar aquella vieja máxima de “Spain is diferent”? Y de ser cierto ¿qué lo puede hacer así? ¿Son acaso motivos de visión empresarial en la rentabilidad monetaria en este deporte? ¿Quizás entonces escaso conocimiento de sus enormes posibilidades publicitarias? ¿Se sabe que a través de la presencia en el, se establecen grandes negocios extra-escudería, lejos de las pistas y/o circuitos?

¿Y de cuanto hablamos entonces para poner a rodar un “Spanish Team” con cierto decoro? Pues para un grupo empresarial del calibre de ZARA, que factura casi 8.000.000.000 de euros, pues entonces con solo el 1% de esa cantidad, se puede tener un equipo más que decente. No olvidemos que Hispania Racing llegó a la parrilla con solo 30 millones de euros en el año 2010 y tanto ese año como en el siguiente 2011 terminaron siempre por delante del equipo Marussia que gastaba al menos un 50% más que el equipo español.

Hispania F1. Bruno Senna. Singapur 2010

Evidentemente esta inversión inicial no reportaría triunfos inmediatos, cabeceras de periódicos, largas tomas televisivas, minutos abundantes en pantalla, pero sería el germen, la semilla, para establecer y dotarse con el paso de los años de una sólida estructura tecnológica, tanto a nivel de diseñadores, de técnicos, de pilotos, de crear una cantera, generadora por inercia de decenas de pequeñas empresas, las que se necesitan e intervienen en la construcción, esta sin ladrillos ni cemento, de un monoplaza de fórmula 1, además de las necesarias “joint venture”, o acuerdos comerciales de inversión conjunta, para que todo llegase a buen puerto.

Así que solo me queda recordar el nombre de los pilotos que lo intentaron hace lustros, con mayor o menor fortuna, pero siempre con empeño, con ahinco, con enorme afición e indiscutible profesionalidad, como Alex Soler-Roig, Jorge de Bagratión, Emilio Rodriguez Zapico, Emilio de Villota, luego el Team Minardi Lois, el fallido proyecto “Bravo” y Jordi Gené, la aparición de Pedro de la Rosa, Marc Gené, Jaime Alguersuari, Dani Clos y claro está, Fernando Alonso, bicampeón mundial,

Emilio de Villota. McLaren M23 Jarama 1977

Por y para la promoción de pilotos españoles, de la marca España, del propio país, de una sin duda multitudinaria afición patria y por qué no, una roja con cuatro ruedas …

© Sammas

 

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